no cree en los 'boticarios'

Fortaleza y coraje son su capital

Publicado: 2010-07-05

Las mamás de la Asociación Solas y Unidas, que agrupa a mujeres que viven con el VIH, van camino a consolidar su microempresa. Sus historias son ejemplos de superación.

Por Fabiola Torres López

El local está en un pasaje escondido de la urbanización Cueto Fernandini, en Los Olivos. Desde fuera, parece una casa cualquiera, que quizá pasaría desapercibida para el barrio si no fuera porque todo el tiempo entran y salen mujeres. Los vecinos especulaban sobre lo que ocurría allí. Algunos pensaron que era una secta, otros un grupo feminista. En realidad, muy pocos lo saben hasta ahora. Detrás de esas paredes cubiertas con losetas azules hay mujeres, la mayoría madres, que demuestran con su trabajo que el virus del sida no es el final del camino.

La actividad en la Asociación Solas y Unidas es incesante. Es una tarde de sábado y las chicas están reunidas en su pequeño taller de costura. Nos recibe Rosa, con una sonrisa que esfuma todas nuestras tensiones. Sus compañeras también están de buen ánimo, bromean mientras cortan unas telas que se convertirán en los chalecos para los trabajadores de una posta de salud. Nos dicen que es un pedido excepcional, porque su especialidad son las sábanas, las toallas, los manteles y todo tipo de accesorios para adornar el hogar.

Hay una chica larguirucha que no para de reír. Ríe cuando habla de su poca pericia con la máquina remalladora, de que un día casi se cosió un dedo y de las otras tareas que aún le faltan completar. Pronto sabremos que se llama Susy Paredes, que hace mucho tiempo decidió que no ocultaría más su identidad por su diagnóstico y que tiene una hija de 10 años que le da más esperanza que cualquier antirretroviral.

Susy habla sin miedo. Recuerda que lo perdió frente al salón de clases de un colegio al que llegó como expositora de una charla para prevenir la transmisión del VIH. "Sentí que es muy bonito llevar la información correcta, comprobar que los niños te escuchan y que se interesan. Ellos tienen más interés en aprender que los adultos", dice la misma muchacha que hace 10 años, con una hija de 5 meses en brazos, no podía aceptar que el resultado de su prueba de Elisa saliese positivo.

Susy le agradece a Dios que su hija sea una niña sana, despierta y con quien no tiene secretos. Por el contrario, su pequeña le recuerda los horarios de sus medicamentos, la acompaña a las jornadas de la asociación y es su cómplice en todo lo que hace. Cuando su esposo falleció a causa de la misma enfermedad, la niña le preguntó por qué su papá estaba tan flaquito. Entonces decidió contárselo. No hubo más mentiras.

DE TERAPIA A MICROEMPRESA

El taller de costura de Solas y Unidas ha dejado de ser solo una terapia contra la depresión o una forma que encontró este grupo de doce mujeres para liberar emociones reprimidas. Así fue como empezó, pero hoy es también la microempresa en ciernes y una de sus prioridades. Solo una porque estas chicas no han dejado de ser hijas, madres, esposas, hermanas, abuelas y amigas con muchas metas.

Hace una semana, María Elena Rengifo cargó a su primer nieto. Lo cuenta feliz y a la vez algo preocupada, porque su hijo mayor descubre el significado de la paternidad aún en la adolescencia. "Dios sabe por qué hace las cosas y un niño siempre trae felicidad", dice con ese peculiar tono selvático que conserva desde que salió de su natal Iquitos, cuando era niña.

María Elena había soñado con abrir un restaurante o estudiar secretariado, pero la faceta de microempresaria la emociona. "Claro, soy también la mensajera de la asociación", bromea con el grupo. Por estos días, ella debe llevar los avisos de convocatoria que el Consorcio Fortaleza, liderado por Solas y Unidas, hace a las personas seropositivas para presentar proyectos de planes de negocio. Estos pueden ser aprobados y financiados con recursos de un fondo rotatorio promovido por el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria.

Las chicas de Solas y Unidas saben que un buen plan requiere capacitación. Ellas acaban de terminar un curso que una entidad les financió en la Universidad Católica para mejorar el proyecto de artículos para el hogar. Todo había caminado hasta ahora con pura buena voluntad, pero son conscientes de que eso no basta si quieren conquistar al público y ganar un lugar en el mercado. Eso nos lo dice Rosa, la 'Mamá Osa' --como la llaman con cariño-- quien es la cabeza del taller de corte y confección que nació en el 2002 a partir de la donación de tres máquinas de coser y una remalladora.

Junto a Sonia Borja, la presidenta de Solas y Unidas, Rosa participó en la fundación de este grupo de mujeres a las que el VIH no les ha quitado la fortaleza y el coraje. Integró antes un grupo de ayuda mutua que conoció en los hospitales hasta que encontró en la primera asociación de mujeres portadoras del virus del sida un espacio donde se sentía realmente comprendida.

Desde que supo su diagnóstico, Rosa dice haberse entregado a Dios y a hacer todas las cosas que Él le pone en el camino. Hace unos años --recuerda-- el Señor hizo que se cruzara en la vida de un taxista para darle una lección. Rosa estaba en una esquina esperando el ómnibus para ir a su casa con una cajita de colecta por las personas con VIH cuando un taxista se ofreció a llevarla con pícara intención.

"Pensé que podía ayudarlo a no cometer errores aunque tuviera que contarle de mi enfermedad. Por una cana al aire, hay hombres que contraen el virus y se lo transmiten a sus esposas. Ese taxista no supo cómo agradecer mi testimonio y me dejó en la puerta de mi casa", relata Rosa, quien tiene tres hijos y vive con su madre desde que tuvo que vender su casa en el 2000 para cubrir los gastos de su enfermedad.

FORTALECER AGRUPACIONES

En el 2006, Solas y Unidas, junto con otras seis organizaciones agrupadas en el consorcio Fortaleza, ganó la licitación pública que convocó Care-Perú para el desarrollo del programa Cerrando Brechas. Este busca fortalecer las organizaciones de las personas que viven con el VIH en el país promoviendo, entre otras cosas, actividades laborales que mejoren su entorno y calidad de vida.

Esa ha sido también la visión de Sonia Borja desde que entregó su vida a Solas y Unidas: cambiar el tradicional asistencialismo por oportunidades de educación y trabajo para las mujeres que alguna vez pensaron que todo se había terminado y hoy vuelven a empezar. Quizá, a ella el VIH le restó la oportunidad de procrear, pero no de haberse convertido muchas veces en la madre y amiga de todas las mujeres que alguna vez pasaron por la asociación.

Algunas de ellas tomaron diferentes caminos, otras fallecieron. Esta es la cuarta promoción de mujeres que hacen hoy Solas y Unidas y, en la medida que se va incrementando el acceso a los antirretrovirales, hay más mujeres y madres que piensan en un futuro diferente con sus familias.

Un grupo que  está creciendo

En 1999, Sonia Borja y otras mujeres provenientes de otras organizaciones mixtas de personas infectadas con el VIH decidieron juntarse para formar la Asociación Solas y Unidas. Su objetivo era y es velar por la integridad, las necesidades y derechos de las mujeres seropositivas.

Hoy la asociación está consolidada en Lima y tiene filiales en Áncash, Chimbote, Ica, Arequipa y Camaná, donde esperan desarrollar proyectos de capacitación laboral.

En el Perú, según el Ministerio de Salud, nueve de cada 10 mujeres portadoras del VIH se infectaron en su casa, es decir, por su pareja. Actualmente, la prevalencia de casos de esa enfermedad es de tres mujeres por cada diez hombres.

EN PUNTOS

4Las integrantes de Solas y Unidas quieren mejorar sus productos y para ello necesitan una máquina bordadora. Si alguien está interesado en ayudarlas, puede llamar al 523-2897.

4Ellas trabajan a pedido y se les puede visitar en el local de la institución (calle Pedro Coronado 225, Urbanización Cueto Fernandini, en Los Olivos). Allí también se pueden adquirir los productos de la línea SU Collection.

4Solas y Unidas espera mudarse a Jesús María, para tener una tienda con buena ubicación.


Escrito por

solas

Queridos amigas y amigos: Reciban un cordial saludo desde Lima, Perú Las mujeres viviendo con VIH venimos exigiendo y luchando dia a dia contra la pobreza, el miedo, la ignorancia, la falta de solidaridad hacia las personas viviendo con VIH y SIDA en nuestr


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